María Elena Álvarez de Vicencio
“La política es el apostolado social por excelencia”
María Elena Álvarez de Vicencio
Mientras estaba escribiendo mi artículo semanal de Reflexiones Disruptivas, con un tema nada grato, recibo la tristísima noticia del fallecimiento de mi queridísima Tía Nena, Elenita. Para las y los mexicanos de bien, para las y los panistas, para la familia Vicencio, y sobre todo para mí, fue y seguirá siendo un gran ejemplo de cómo vivir una vida en plenitud. De las esposas de los hermanos Vicencio, Abel, Astolfo y Alfredo, mi Tía Nena era conocida como “la intelectual”. Para toda la familia fue sorprendente que ya casada, con hijos y con más de 50 años decidiera cursar la licenciatura en Ciencia Política. Se graduó en 1985 y su tesis fue publicada años después con el título de Alternativa Democrática. No le bastó ser licenciada, siguió la maestría, el doctorado y hasta un postdoctorado, logrando su objetivo rondando los 75 años. Fue tanto su sigilo en estos logros, que la familia, empezando por sus hijos y sobrinos, nos enteramos cuando ya se había graduado, ya que no nos invitaba a la defensa de sus títulos. No solo fue una destacadísima estudiante de la UNAM, sino que también fue una de sus más eminentes catedráticas. Otros libros de su autoría son Municipio y Democracia (su tesis de maestría), Ideas Fuerza (cuatro tomos con compilación de textos de Manuel Gómez Morin, Efraín González Luna, Adolfo Christlieb Ibarrola y Abel Vicencio Tovar). Camino a la Equidad, Historia Gráfica del PAN y su tesis doctoral La ética en la función Pública. Fue miembro activa del grupo Plumas Azules, conformado por panistas que escribían en diversos medios periodísticos. Publicó innumerables artículos en las revistas panistas La Nación y en Bien Común y Gobierno.
Casada con el Tío Abel, no se resignó a ser una “viuda del PAN” más, calificativo que muchas esposas se autoimponían ya que sus maridos se la pasaban “salvando a la patria” y las dejaban solas con sus hijos. Siendo Abel presidente nacional del PAN y también como legislador en varias ocasiones, Elenita siempre lo apoyo. Este apoyo fue mutuo y ambos pudieron dar su vida al servicio tanto religioso, en la Acción Católica, como en la política, siempre en el PAN. Su lucha como legisladora cubrió muchas facetas, siendo una de las principales el abrir paso en la política a las mujeres. Impulsó la creación del Instituto de las Mujeres en el sexenio de Vicente Fox. Fue consejera nacional vitalicia, presidenta nacional de la sección femenina, miembro del Comité Ejecutivo Nacional, Secretaria Nacional de Capacitación, Vicepresidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, entre otros muchos y fructíferos cargos.
En el ámbito familiar la familia Vicencio Álvarez se conformó con sus cinco hijos, Felipe (QEPD), Tere, Abel, María Cecilia y Armando, quienes siguieron sus ejemplos de servicio al prójimo. Es de gratísimos recuerdos nuestras reuniones familiares en las que los primos Álvarez, Estrada y Acevedo nos reuníamos para festejos de cumpleaños y cada año para la representación de La Pastorela, en la que todos actuábamos como pastores, angelitos, diablos o como la Sagrada Familia. Recuerdo una comida familiar en la que el Tío Abel se despidió de nosotros ya que el cáncer estaba consumiendo su vida. Después de su fallecimiento la Tía Nena tuvo el tino de organizar una comida anual, cada octubre, para recordarlo y seguir uniendo a la familia. De ahora en adelante, en las misas que son parte de dichas comidas, uniremos nuestras oraciones por su eterno descanso, junto a las de los tíos Abel, Astolfo, Alfredo, a la de mi madre María del Carmen, y al recuerdo de todos los familiares que gozan de la vida eterna.
Muchas anécdotas que contar. Multitud de razones para recordarla. Infinidad de momentos inolvidables que compartimos con la Tía Nena. Lo más valioso es que nos deja con una paz interior, con una sonrisa en el rostro, con un orgullo que no cabe en el pecho. Mi tía la intelectual, mi compañera de lucha en el PAN y por México. La mujer que con enorme humildad abrió camino a muchas mujeres. Que dio ejemplo de que su realización como esposa, como mamá, como estudiosa, no le impidió participar como figura principal en aquella vida política que estaba acaparada solo por hombres. Descanse en paz María Elena Álvarez Bernal de Vicencio. Tu huella y tu recuerdo perdurará en nuestros corazones por siempre.