Combatamos narrativa falsa con una verdadera

“En una época de engaño universal

decir la verdad es un acto revolucionario”

George Orwell

      Sin lugar a duda las mañaneras se han constituido desde hace siete años en un instrumento poderosísimo de manipulación política. “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, fue piedra angular del nazismo, lección muy bien aprendida por el morenismo. La demostración evidente de delitos y mentiras, denunciados por víctimas, periodistas, opositores e incluso por miembros del mismo grupo gobernante, han sido sustentados en datos oficiales, evidencias en videos, fotografías, grabaciones, documentos, confesiones de parte. Todo eso de poco ha servido. Nada de esto pudo imponerse a la cínica frase de “yo tengo otros datos”. Hoy la presidente Sheinbaum ha buscado contar con el mismo éxito que su antecesor a fin de que todo mexicano crea que sus males son ilusorios porque en las mañaneras se dice “la verdad”. Pero no es lo mismo chana que juana.

 

      Recientemente hemos sido testigos de las contradicciones de la presidente sobre la extradición de 37 miembros de distintos cárteles hacia Estados Unidos, alegando que es un acto de soberanía, cuando claramente fue una respuesta a la instrucción del gobierno norteamericano. Y qué decir del embrollo en la que se metió al tratar de explicar la presencia de un avión estadounidense en tierras mexicanas: Que el senado autorizó, o mejor dicho que no se necesita su autorización, que se había autorizado desde octubre del año pasado, que mejor venga el gabinete de seguridad a explicar… Y por otro lado sale el director del IMSS, Zoé Robledo, afirmando que “el Seguro Popular nunca atendió a nadie”, cuando en los hechos, demostrado en cifras y en vidas humanas reales, alrededor de 15 a 20 millones de personas dejaron de estar aseguradas cuando lo desaparecieron, para sustituirlo por el INSABI que fue un absoluto fracaso.

 

      Sí es posible romper con este embrujo (en verdad, parece que lo es). Bien lo dice el dicho "Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, puedes engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo". Cada vez son más evidentes las mentiras y contradicciones del narcogobierno como para no darnos cuenta de que ese “todo el mundo” se esta haciendo cada vez más y más pequeño. Sin embargo, aquellos que se van desencantando no encuentran qué o quién les devuelva la esperanza. Qué o quiénes les inspiran confianza para no quedarse en la apatía, en la eterna queja sin intención alguna de entrar en acción para revertir la cruda realidad en la que estamos viviendo. Aquí es donde se presenta toda un área de oportunidad que no debemos dejar pasar. Es la oportunidad de recomponer el camino, de encontrar los cómo sí y no solo los cómo no.

 

      Es tiempo de ir construyendo una narrativa alterna, basada en hechos, fundamentada en principios, en un actuar ético. Hagamos realidad el dicho bíblico “La verdad nos hará libres”. Cambiemos las motivaciones. Si el morenismo busca el poder por el poder mismo, para perpetuarse en él y no dejarlo jamás, sería muy ingenuo tratar de combatirlo en su mismo terreno. El poder no es un fin; es el medio. Debería ser utilizado para lograr el bien común. Muchas de las instituciones mexicanas se fueron creando a lo largo de los años: El Seguro Social, el ISSSTE, un poder judicial autónomo, unas elecciones organizadas por un árbitro ciudadano e independiente, el Seguro Popular, las estancias infantiles, el Instituto de las Mujeres, el Instituto Nacional Indigenista, el INAI. A finales de los 1990´s se fueron terminando las clásicas crisis sexenales, el crecimiento económico anduvo en rangos del 2 al 4 por ciento anual. La deuda externa se controló en niveles manejables. La libertad de expresión tuvo sus momentos críticos, pero al final la fuerza ciudadana y partidista lograron grandes avances.

 

      Obviamente la intención no es soñar con que “todo tiempo pasado fue mejor”, ni que todo fue bueno. En lo absoluto. De haberlo sido, no estaríamos viviendo la pesadilla de hoy.  Lo que hay que rescatar es que existe la experiencia para construir una narrativa diferente. Que sí es posible ir creando soluciones a la infinidad de problemas con los que nos enfrentamos diariamente. Que sí es posible ir de la mano con la ciudadanía para crear un proyecto de nación creíble, alcanzable, en el que todos tengamos un rol ha desempeñar. Por aquí podremos empezar para ir descubriendo las estrategias que vayan neutralizando el discurso oficial e ir imponiendo una narrativa coherente y sencilla de entender. No esta fácil, pero es una misión ineludible en la que nos debemos de involucrar todos. ¡A darle!