Visión de Estado vs Visión electorera
“El político piensa en la próxima elección;
el estadista, en la próxima generación.”
Otto Von Bismarck
El lunes 26 de enero se llevó a cabo una muestra más de la miserable forma de gobernar de la presidente Claudia Sheinbaum. Un día antes, el domingo 25 en Salamanca Guanajuato, grupos criminales llevaron a cabo otra masacre más, en la que murieron 11 personas y decenas fueron heridas. La escena del crimen fue un campo deportivo, donde se estaba jugando un partido de futbol, presenciado por familias. Familias, no delincuentes. ¿Cuál fue la postura de la presidente? Dedicarle unos segundos al asunto, informando que el gobierno y fiscalía de Guanajuato ya estaba investigando el caso. (a pesar de que es un crimen evidentemente de orden federal). Y lo más ofensivo, ni siquiera se dignó a dar el pésame a las víctimas. A otra cosa. Para ella, el asunto importante el mismo día, tenía que ver con los conciertos que el grupo de K-pop surcoreano, BTS, dará en México próximamente. Afirmó que más de un millón de mexicanos querían asistir pero que solo había menos de doscientos mil lugares en sus conciertos. Por ello, para atender la gran demanda de los fans decidió escribirle una carta al presidente de Corea del Sur solicitándole que BTS pudiera dar más conciertos. Eso sí, la noticia la dio con una amplia sonrisa y sin escatimar minutos de su mañanera. Dos noticias absolutamente contrastantes muy al estilo de la cuatroté.
Respecto a este último asunto, la periodista Yuridia Sierra publicó en su columna “Nudo gordiano” un artículo muy revelador sobre las diferencias entre México y Corea del Sur titulado “A propósito de BTS”. Afirma que “En 1997, México y Corea del Sur tenían indicadores económicos prácticamente idénticos. Ese año, mientras nosotros celebrábamos nuestra entrada al primer mundo con el TLCAN, ellos se quebraron con la crisis asiática y pidieron rescate al FMI. Lo que vino después es una lección brutal sobre lo que separa a un país con visión de Estado de otro condenado al cortoplacismo sexenal… Ellos respondieron destinando el uno por ciento del presupuesto nacional a industrias culturales. Con plan a treinta años. Con blindaje institucional sin importar qué partido llegara al poder. Hoy Corea exporta 12.4 mil millones de dólares en cultura contra 4.7 mil millones en electrónicos de consumo. La cultura superó a Samsung.” En verdad, vale mucho la pena leer y releer este artículo, a fin de entender lo errado del proceder de los diferentes gobiernos mexicanos, de todos los partidos, de todos los colores. Solo contemplando la próxima elección, sin contar con un proyecto de Nación a largo plazo en la que todos podamos ser incluidos. En donde invirtamos nuestro dinero en acciones con visión de futuro, que estén diseñadas a encontrar la salida a muchos de nuestros problemas. La tarea no es de resultados inmediatos ni de varitas mágicas.
Si el oficialismo ha dado muestras de que lo último que le interesa es construir una visión de Estado, que llegó democráticamente al poder con el único objetivo de mantenerse en él, destruyendo a la democracia y todas las instituciones que se le interpongan en su camino, está claro que seguiremos implorando porque haya más conciertos de un grupo musical extranjero en lugar de invertir nuestros recursos en cultura y en algunos años exportarla para que nos genere miles de millones de dólares en beneficio de las y los mexicanos. Pero México no es Corea del Sur, ni tenemos la misma mentalidad, historia, ni líderes de todos los colores que dialoguen entre sí y lleguen a acuerdos.
Sería interesante que para las elecciones del 2027 la oposición presentásemos no un proyecto cortoplacista, que intente resolver nuestros problemas en los próximos tres o seis años, cosa que no va a ocurrir. Solo, perderíamos más credibilidad de la que ya padecemos. Con el ejemplo de Corea del Sur y de muchos países que se han levantado después de sufrir crisis de todo tipo, valdría la pena pensar a futuro. Trabajar en conjunto para crear una visión de Estado. Un proyecto que en verdad nos diferencie radicalmente del morenismo. Así las y los ciudadanos tendrían claramente dos proyectos totalmente opuestos y nítidamente distinguibles. Un proyecto que busca conservar el poder por el poder mismo versus un proyecto que nos incluya a todos, que nos dé claras muestras de que conoce el origen de los problemas y los pasos necesarios para resolverlos. Se vale soñar.