Reto 2026: Traducir la indignación en acción

“La indignación y la determinación son dos

de las grandes emociones que conducen al cambio”

Jim Rohn

      Termina el 2025 en un contexto político ambivalente. Por un lado, el oficialismo continúa con su discurso y las acciones que lo han caracterizado desde un inicio. La narrativa de la presidente Sheinbaum, tanto en las mañaneras como en el Zócalo el 6 de diciembre, son una joya de la realidad en la que vive. “Vamos bien; el pueblo esta feliz, feliz, se acabó la corrupción; ya no hay privilegios para la clase gobernante, la cual vive en la austeridad franciscana; se combate al narcotráfico desde las causas; solo nos critican los que quieren regresar a sus privilegios; el pueblo bueno es quien nos apoya; la oposición reaccionaria y fascista no representa a México”. Por otro lado, la cruda realidad muestra un escenario distinto: los hospitales siguen sin medicamentos, los cárteles del narcotráfico no solo controlan amplias regiones del territorio nacional, sino también son gobierno en muchos municipios y estados de la república; las obras faraónicas siguen y seguirán siendo subsidiadas con miles de millones de pesos de todos los mexicanos, dinero que se está tirando literalmente a la basura; Los casos documentados de corrupción de Adán Augusto, de la Barredora, de los hijos y amigos de amlo, de los gobernadores de Sinaloa, Tamaulipas, Michoacán, entre otros, siguen impunes. La nueva fiscal inmediatamente dio muestras de que viene a desviar la atención persiguiendo delitos o supuestos delitos de hace quince, veinte años, y no mueve un dedo para combatir a los corruptos de hoy, que son de los suyos. También llega para acallar voces críticas como la de María Amparo Casar, a quien le reitero toda mi solidaridad. Todo el peso de la ley para quien se atreva a criticar a la cuatroté; mirar para otro lado para no ver, y menos castigar, a los protagonistas claramente identificados de la podredumbre que nos gobiernan desde hace siete años.

 

      Lo ambivalente de este contexto es que uno esperaría que ante tan malos resultados que hay en prácticamente todos los rubros de la gobernación, las y los ciudadanos voltearan a ver a la oposición para decir ¡Ya Basta! al pésimo gobierno y se viera un creciente ánimo de tirarlo a la basura de la historia. Eso no está pasando. La gran mayoría de los mexicanos están en modo decepción. Ya probaron con el PRI y les falló; ya probaron con el PAN y no dio el ancho. Ya no se cree en los partidos. Por lo pronto el partido que crece día a día es el abstencionismo. No hay a quién creerle. Y eso es un foco rojo. En este escenario ya surgió un sector de la población que no se había manifestado: la generación Z. Descontentos, tanto con el grupo gobernante como con la oposición. Con solo una manifestación convocada en el Zócalo de la Ciudad de México sería muy prematuro emitir un juicio sobre lo que puede significar a futuro. Sin embargo, el potencial esta ahí. Habrá que darle puntual seguimiento y sobre todo entender sus causas, inquietudes, banderas y motivaciones.

 

      Es decir, la indignación y desesperanza que vivimos los mexicanos no encuentra un cauce útil y creíble que nos indique que por ahí es el camino. Nuestras críticas y quejas no pasan más allá de enviar mensajes en redes sociales, sin pasar a la acción, que es la única vía real y efectiva de cambiar las cosas con las que no estamos de acuerdo. Este será nuestro gran reto para el 2026: Pasar de la indignación pasiva a la acción transformadora. Poner en la balanza los pros y contras de las posibles alternativas que podamos construir. Ninguna organización, ninguna persona es ni será químicamente puro. Todo ser humano, y consecuentemente toda organización formada por personas, tendrá sus acciones positivas y negativas, Habrá que ir reflexionando sobre cómo luchar por el mal menor para evitar el mal mayor. Muchas cosas no nos gustarán pero, si son accesorias y no manchan lo fundamental, habrá que apoyarlas, sin dejar de buscar de cambiar, con acciones, en lo que no estamos de acuerdo. Pero solo la participación activa nos dará derecho a opinar. Dejemos atrás la cómoda crítica pasiva que solo nos frustra y nos niega futuro.

 

      Tenemos mucho que reflexionar para este fin de año y principios del 2026. Mientras tanto les deseo a mis apreciables lectores que gocen de una Navidad y fiestas decembrinas llenas de amor, paz, y salud. Tomemos el descanso necesario para comenzar el año nuevo con nuevos bríos y sobre todo con mucha fe de que sí es posible cambiar nuestra realidad. Para eso estamos cada uno de nosotros. ¡Felicidades y Enhorabuena!