Lecciones para el 2026
"Nada en la vida debe ser temido, solamente debe ser comprendido.
Ahora es el momento de comprender más, para poder temer menos"
Marie Curie
¡Feliz y muy saludable año nuevo! Espero que hayas pasado unas fiestas navideñas, de Año Nuevo y Reyes en muy buena compañía, disfrutando de la familia y amigos. Listos para iniciar este 2026 que viene muy retador, por lo que necesitaremos toda nuestra energía para hacerle frente. Por ello vale la pena tener en cuenta las lecciones que nos ha dejado el 2025 a fin de tenerlas presentes para delinear nuestra forma de trabajo en el 2026. Como bien sabemos, este año inició extremadamente movido en el ámbito internacional, por lo que empecemos con ello.
1. El presidente norteamericano, Donald Trump, está decidido a imponer sus condiciones como líder de la principal potencia mundial. Ordenó un operativo militar a fin de capturar al dictador y líder narcotraficante Nicolás Maduro en Venezuela para llevarlo a que rinda cuentas ante la justicia estadounidense. La comentocracia no se pone de acuerdo de los motivos principales de dicha captura: que es el control del petróleo, que la lucha contra el narcotráfico, que la defensa de la democracia venezolana, que dar un golpe de autoridad aún violando el derecho internacional, etc. Los motivos pueden ser varios y ciertos. Lo importante es la señal enviada. Ahora ningún país está seguro de ser respetado por esta superpotencia. Hasta Groenlandia, territorio danés, está en la mira de dicha codicia. Nuestro país no se queda atrás, con la afirmación inequívoca de Trump de que “con México hay que hacer algo, ya que quien gobierna no es la presidente Sheinbaum, sino los cárteles de la droga”. En este contexto nos estaremos moviendo. ¿Qué nos toca hacer al respecto? Pensemos rápido porque el futuro esta muy cerca.
2. Los organismos internacionales han mostrado una vez más su fracaso para evitar este y otros conflictos. A la ONU y la OEA nadie les toma opinión, las respeta, les da su lugar. Ahora resulta que Estados Unidos decidirá el futuro venezolano, tomando las riendas del gobierno, hasta que se estabilicen sus condiciones (cualquier cosa que eso signifique) y se pueda llamar a elecciones libres y democráticas. ¿Alguna razón jurídica invocada para ello? Ninguna. Solo la demostración de fuerza y la seguridad de que ningún país ni organismo internacional se lo impedirá. Una tarea para el 2026: urge redefinir el papel de dichas instancias internacionales a fin de que funcionen para lo que fueron creadas. Tarea que parece utópica, pero muy necesaria.
3. En el ámbito mexicano, terminamos el 2025 con una muestra más de la mediocridad, corrupción, miseria e impunidad del oficialismo morenista. Se descarrila el tren interoceánico, 14 víctimas mortales, cerca de 100 lesionados y no hay ningún imputado. Ah, pero eso sí, se dijeron las palabras mágicas “se abrió una carpeta de investigación y se llegará hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga”. Si. Cómo no. Todos sabemos que hay evidencias más que claras de quiénes son los responsables de dicha y otras tragedias. Pero como son miembros de la mafia morenista, no serán tocados ni con el pétalo de una rosa. Tema de reflexión para las y los ciudadanos inconformes con este gobierno. ¿Qué, cómo, cuándo, vamos a tener la fuerza para que en este país haya consecuencias, se castigue a los responsables y se atienda debidamente a las víctimas?
4. La oposición mexicana. Ah, la oposición. No solo partidista sino también la sociedad organizada y desorganizada. Ante este panorama, que se ve muy desafiante, ¿qué tenemos que hacer? ¿qué tiene que pasar para que entendamos que la única forma de lograr cambios significativos en este país es, primero, la conciencia de que los únicos responsables de nuestro presente y futuro somos nosotros mismos. Que quienes nos tenemos que poner las pilas y velar por nuestros intereses somos nosotros. Nadie va a venir de fuera a hacer nuestro trabajo. Y si vienen de fuera, no será en nuestro beneficio sino de los intereses del interventor. Si no tenemos claro eso, deberíamos. Y segundo, dejémonos de criticarnos entre nosotros: que los partidos no sirven, que no me representan, que las organizaciones ciudadanas no tienen poder de convocatoria, que todo lo quieren arreglar con manifestaciones y envío de mensajes por redes sociales, etc.
Más allá de nuestras diferencias lo esencial es que nos quede claro que todos nos necesitamos. Que lo que importa es México como nuestro país, nuestro hogar, nuestro futuro. Que sí es posible alcanzar lo anhelado si logramos definir nuestros objetivos. En esa medida tendremos un 2026 muy productivo, preludio esperanzador del 2027. Terminó nuestra época de descanso y reflexión. Empecemos la de construcción de proyectos y la de acción. No hay de otra.