Fascismo como insulto y como forma de gobierno

“La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha”

Michel de Montaigne

      Un reciente adjetivo surge en el discurso oficialista hacia la oposición: Fascistas. Ahora resulta que actores tan diferentes y con causas de todo tipo lo son: el PAN, Ricardo Salinas Pliego, el movimiento de la Generación Z, la alcaldesa de Uruapan Grecia Quiroz y el movimiento de El Sombrero, todos, son fascistas. La primera duda que nos surgiría es saber ¿qué es fascismo o qué entiende el morenismo por fascismo? Seguramente si le preguntáramos a varios dirigentes cuatroteístas, cada uno tendría su propia versión, la cual podría ser totalmente contradictoria. No importa. Lo sustancial es que es un calificativo que tiene muy mala fama y que independientemente de lo que signifique, sirve para descalificar a los adversarios. Según varias fuentes consultadas, el fascismo es un término que dista mucho de ser claro y definitorio. Según quien lo defina, pueden variar sus características y significados. Por ello, para orientarnos con los que saben, veamos qué nos dice Norberto Bobbio

 

      Norberto Bobbio fue un destacado filósofo y teórico político italiano quien analizó el fascismo en varias de sus obras. Según Bobbio, las características esenciales del fascismo incluyen:

  1. Antiliberalismo: El fascismo se opone a los principios del liberalismo, como la defensa de los derechos individuales, la pluralidad política y la democracia representativa, buscando en su lugar un modelo autoritario.
  2. Movilización de masas y emoción: Se Apela a emociones primarias (miedo, instinto) y a una visión dinámica y trágica de la historia para movilizar a la gente.
  3. Nacionalismo: Promueve un fuerte sentido de nacionalismo, enfatizando la unidad y la supuesta superioridad de la nación sobre los individuos y otros grupos, a menudo creando divisiones y excluyendo a aquellos que no cumplen con su ideal.
  4. Totalitarismo: Aspira al control total de la vida política, social y cultural, eliminando cualquier forma de oposición y promoviendo una única ideología que debe ser seguida por todos.
  5. Militarismo: Glorifica la guerra y la violencia como medios para alcanzar sus objetivos políticos y sociales, presentando el conflicto como una forma de reafirmar la grandeza nacional.
  6. Culto al líder: Se centra en la figura de un líder carismático que encarna la voluntad del pueblo y que es considerado infalible, creando una relación casi religiosa entre el líder y sus seguidores.
  7. Propaganda y control de la información: Utiliza la propaganda de manera sistemática para manipular la opinión pública y mantener el control sobre la sociedad, limitando la información disponible y promoviendo narrativas que beneficien al régimen.

 

      ¡Sorpresa! Según este clásico y altamente reconocido politólogo, resulta que quien llena con mayor precisión las características de fascista es… Morena. Y no en postulados ideológicos o en el discurso, sino en sus acciones que son las que valen, comprobadas y padecidas por los mexicanos por siete largos años. De ahí la importancia de la narrativa. Desde el sexenio anterior el oficialismo ha buscado ganar la batalla discursiva imponiendo palabras y frases como “cuarta transformación”, “primero los pobres”, “no robar, no mentir, no traicionar”, “pañuelito blanco se acabó la corrupción”, “no somos iguales”. Y luego con acciones hacer exactamente lo contrario. Aplica el dicho cuando el ladrón grita ¡atrapen al ladrón! Para desviar la atención y seguir robando.

 

      Es una buena lección para la oposición. No nos vayamos con los calificativos que nos quieren endilgar. No nos dividamos por lo que se dice de los partidos, las organizaciones civiles, las manifestaciones. Los hechos son los que cuentan. En la medida que seamos congruentes y seguros de nosotros mismos, en esa medida lograremos ganar no solo la batalla narrativa sino la cultural. ¡A darle!