En verdad, ¿hacia dónde vamos como país?
“Somos esclavos sólo si dejamos que el destino nos controle.
Siempre hay una elección”
Julie Kagawa
No hay tregua. Es inaudito. Cada semana surge otro, y otro y otro problema en México que son producto y hechura del mismo oficialismo. Que no se nos olvide Adán Augusto López y la corrupción de la Barredora. La duplicación de la deuda histórica del país en tan solo 7 años de morenismo. La enorme e impune corrupción que emana del huachicol físico y fiscal. Los viajes, lujos, propiedades de los que iban a predicar con el ejemplo la austeridad republicana y la pobreza franciscana. Más todas las broncas que día a día se documentan, y las que se acumulen esta semana. ¿Hacia dónde nos llevan los gobiernos de la cuatroté?
En estos días el turno ha sido de los transportistas y agricultores, cuyas manifestaciones han desquiciado muchas de las carreteras en todo el país, lo que ha generado miles de millones de pesos en pérdidas. Los primeros, están hartos de que tiro por viaje los asaltan, los balean y a mucho de ellos los maten. Además, a diario sufren extorsiones que llegan a números escandalosos de quienes supuestamente los debería de proteger: la guardia nacional. Al iniciar su recorrido en las carretas de México ya no saben si regresaran con bien a sus hogares. Los segundos, los agricultores, ya no les es negocio dedicarse al campo. Gastan más en insumos, semillas, tractores, agua, sueldos y fertilizantes para la siembra, que los precios de garantía que el gobierno está dispuesto a pagarles por sus cosechas. El oficialismo aspira absurdamente a la autosuficiencia alimentaria con medidas tan irracionales como las de prohibir el uso de semillas mejoradas de maíz blanco a los productores de nuestro país, lo que impide lograr cosechas abundantes y suficientes para alimentar a los mexicanos. Ah, pero eso sí, debido a esa ridícula medida, tienen que importar miles de toneladas de maíz de países donde sí permiten el uso de semillas mejoradas, las cuales aquí están prohibidas por dogmas y decisiones basadas en la ideología más que en la ciencia. ¡Qué alguien me explique!
Es aquí donde cada día, con mayor claridad, se abren grandes oportunidades para que la oposición unida comience a desarrollar una o varias narrativas alternas. Que se elaboren diagnósticos objetivos, con datos e información de primera mano de todos los afectados por las erróneas decisiones gubernamentales. Que diseñe planes y programas concretos dirigidos realmente a resolver los problemas y no a echarse rollos mareadores que nadie entienda. Narrativas que demuestren que sí se conoce el problema y que sí se proponen soluciones viables, con tareas y compromisos muy claros tanto para el gobierno como para los ciudadanos y las organizaciones a las que pertenecen. Tan mal lo ha hecho el morenismo en prácticamente todas las áreas de la gobernación que la vara está bastante baja.
Es cierto que todavía hay mucha desconfianza de las y los ciudadanos hacia los partidos políticos y de que éstos tienen mucho que trabajar en su vida institucional para volver a ser opción ciudadana. Tal vez habría que trabajar en paralelo. Por un lado, los partidos deberían llevar a cabo procesos internos de recomposición, de autodiagnósticos, de reflexiones profundas sobre sus errores y aciertos. De brindar soluciones sobre las quejas más comunes hacia ellos: corrupción, nepotismo, privilegio de intereses personales y de grupos por sobre la institución en general, cerrazón, acaparamiento de candidaturas, cargos y presupuestos para unos privilegiados por sobre la inmensa mayoría de los militantes. Por otro lado, trabajos hacia el exterior, donde el centro de atención sean las y los ciudadanos. ¿Qué les duele? ¿Por qué razones? Cuáles deberían ser las soluciones a las problemáticas que viven día a día. Construir no una sino varias propuestas con sus respectivos mensajes claros, llamativos, contundentes sobre cada uno de los problemas más apremiantes del país y que más duelen a las y los mexicanos. Narrativas sobre el campo, medidas anticorrupción, el desarrollo económico, combate real a la pobreza, oportunidades para todos, concepto de patria, familia y libertad aterrizada en propuestas viables, esperanzadoras, con visión de futuro.
Así como los errores de los partidos que antes fueron gobierno abrieron las puertas para la llegada del morenismo, así se están abriendo las puertas para que una nueva oposición deje de serlo y se convierta en gobierno para lograr una patria ordenada y generosa. Tenemos esa oportunidad. Trabajemos para hacerla realidad.